¿Quién podría decir que después de tanto tiempo este sentimiento que me presiona me cuesta más esconderlo? Pues no es fácil de entender ni tampoco de explicar, ya que no se trata de amor ni de amistad en su totalidad. Para que podáis llegar a entender, no deseo ni necesito besaros, ni que vos tampoco lo hagáis, pero sí que siempre permanezcáis a mi lado, que me cojáis de la mano tiernamente y que me pueda perder en vuestros brazos. Deseo que me susurréis un te quiero y que me penséis como yo os pienso.
Pero, como todo romance, yo sé que nunca mi amor podréis corresponder, pues vuestro corazón ya a una amapola entregasteis ayer. Ahora solo me queda desearos la felicidad con vuestra amada y que esta carta nunca leáis, pues en ella, mis sentimientos se guardan.