lunes, 7 de abril de 2014

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros quienes las jugamos

Esta semana me he retrasado un poquito espero que me disculpéis, pues me siento confusa, perdida, sin saber que hacer. Los ojos me duelen de tanto llorar y siento que por primera vez me han hecho trizas el corazón que un día entregué. No voy a mentiros, estoy destrozada, no tengo ganas de hablar, ni de comer, ni de nada; es como si me hubiesen quitado las ganas de vivir. 
Yo, que siempre dije que por los chicos no se llora, escribo esto con lágrimas en los ojos y deseo desaparecer. Pero no puedo dejarme hundir, caer y ni vencer ahora ni nunca; debo de ser fuerte y armarme de valor. No quiero derramar ni una sola lágrima más ni estar ausente delante de mis amigos, ellos que tanto me quieren y apoyan no se merecen verme así, y aunque me duela sonreiré y veré de las cosas malas, las buenas. Sé que puedo hacerlo, que me costará porque es duro y duele muchísimo, pero haré de tripas corazón y lo conseguiré. No pienso dejar de sonreír.  
                                                                                  

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